<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd"><channel><title><![CDATA[Diggin' it Podcast]]></title><description><![CDATA[Entrevistas de Barcelona con los dueños de tiendas de discos  <br/><br/><a href="https://digginit.substack.com?utm_medium=podcast">digginit.substack.com</a>]]></description><link>https://digginit.substack.com/podcast</link><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Thu, 25 Jun 2026 10:37:13 GMT</lastBuildDate><atom:link href="https://api.substack.com/feed/podcast/6340792.rss" rel="self" type="application/rss+xml"/><author><![CDATA[Diggin' it]]></author><copyright><![CDATA[Diggin' it]]></copyright><language><![CDATA[es]]></language><webMaster><![CDATA[digginit@substack.com]]></webMaster><itunes:new-feed-url>https://api.substack.com/feed/podcast/6340792.rss</itunes:new-feed-url><itunes:author>Diggin&apos; it</itunes:author><itunes:subtitle>Digging through Europe’s record stores, exploring music live and on vinyl. Interviews, travel journals and listening notes from Barcelona.</itunes:subtitle><itunes:type>episodic</itunes:type><itunes:owner><itunes:name>Diggin&apos; it</itunes:name><itunes:email>digginit@substack.com</itunes:email></itunes:owner><itunes:explicit>No</itunes:explicit><itunes:category text="Music"/><itunes:category text="Music"><itunes:category text="Music Interviews"/></itunes:category><itunes:image href="https://substackcdn.com/feed/podcast/6340792/4818e603c26b64b83d5157637d47ec44.jpg"/><item><title><![CDATA[🎙️De descubrir tesoros a descubrir talento indie y discos escondidos]]></title><description><![CDATA[<p>Rafa Piera junto con su pareja Joan, también conocidos como Pin&Pon DJs, pincharon en grandes festivales como el Benicàssim y el Sónar. Viendo que había mucho talento esperando para lanzar su música, decidieron echarles una mano creando El Genio Equivocado. Un sello con 16 años de historia, con una enorme ilusión por mostrar al mundo el talento de otras personas y una única regla: lanzar la música que realmente les gusta.</p><p>Desde el sello, en 2019 nació la tienda El Genio Equivocado La Botiga. Es un referente en Gràcia, mi barrio favorito de Barcelona. Incluso un lunes a las 11 de la mañana, cuando nos sentamos para la entrevista, ya había un buen puñado de gente buscando entre los crates.</p><p>Te presento a Rafa: arqueólogo, DJ, periodista, y fundador de El Genio Equivocado.</p><p><strong>Rafa, fuiste arqueólogo, eres DJ, periodista, tienes un sello y una tienda de discos. ¿Cómo has llegado hasta aquí?</strong></p><p>Me licencié en Historia y Arqueología y trabajé de arqueólogo durante varios años. A la vez, con mi pareja empezamos a pinchar como DJs, primero por diversión, pero poco a poco se fue convirtiendo en algo más serio. Tocamos en festivales como el Benicàssim o el Sónar, y en salas durante muchos años.</p><p>Paralelamente empezamos el sello, porque conocíamos bandas que no tenían posibilidad de sacar discos y nos parecía una pena que se perdiera esa música. Eso fue hace unos 16 años, con el primer disco de Joaquín Pascual, que es amigo nuestro. Y fuimos siguiendo con referencias cada año.</p><p>Más adelante tuve un ictus, perdí fuerza en el lado derecho y ya no podía trabajar de arqueólogo. Fue entonces cuando me planteé qué hacer con mi vida y decidí abrir la tienda de discos.</p><p><strong>Y la tienda la abriste justo antes del COVID, verdad? ¿Y cómo saliste adelante?</strong></p><p>La abrí y al año llegó el COVID. Estuvimos cerrados unos cuatro meses sin saber qué iba a pasar. Pero al contrario de lo que podría parecer, fue un revulsivo: mucha gente del barrio empezó a pasear y descubrió la tienda como un local de proximidad. Y mientras estábamos cerrados, aproveché para trabajar la web, subir productos, y las ventas online se dispararon.</p><p><strong>¿Notas diferencias entre los clientes más veteranos y las nuevas generaciones, en lo que buscan o lo que escuchan?</strong></p><p>Las nuevas generaciones se han enganchado al vinilo principalmente a través de artistas muy mainstream como Lana del Rey o Taylor Swift, comprando el vinilo más como merchandising que como formato musical. Pero poco a poco se van interesando más. Y luego hay una escena joven que viene de los conciertos, que empieza a comprar vinilo porque ve que los grupos de sus amigos lo sacan, y de repente se enganchan.</p><p><strong>¿Y has notado si hay conexión entre el sello y la tienda, si los seguidores del sello se convierten en clientes o al revés?</strong></p><p>Pasan las dos cosas. Hay gente que viene a la tienda sin saber que tenemos un sello y lo descubre con el tiempo, y hay gente que seguía el sello y acaba convirtiéndose en cliente de la tienda.</p><p><strong>¿Hay algún artista de vuestro catálogo que crees que podría tener proyección internacional?</strong></p><p>No, realmente no hay ningún artista que pudiera tener proyección mundial, porque o cantan en castellano o en catalán, y eso ya es un límite, es en serio. Pero por sonido y por afinidad, a lo mejor Pálida Tez que hacen shoegaze o dream pop, sí que han tenido oyentes en México y Latinoamérica porque tienen el añadido del idioma. Realmente creo que es difícil para los grupos que sacamos tener fuerza fuera de España. Latinoamérica sí, porque además de entender el idioma, de México a Chile hay una conexión fuerte con el shoegaze y lo recogen con ganas.</p><p><strong>Ladilla Rusa es ahora una de vuestras artistas más destacadas, pero al principio no teníais claro si encajaba. ¿Ha habido casos en los que decidisteis no fichar a un grupo y luego triunfaron en otro sello?</strong></p><p>Sí, con Ladilla Rusa, cuando nos propusieron sacar su música no terminábamos de verlo en El Genio Equivocado, así que creamos un sello alternativo. Pero luego era más lío que otra cosa y al final todo salió en El Genio Equivocado.</p><p>Nos han escrito muchos grupos que luego han triunfado en otros sellos. Viva Suecia, por ejemplo, nos escribieron y no lo terminamos de ver. Pasa mucho. Y a veces no es que no te guste, es que no tienes el momento para encajar ese lanzamiento porque ya tienes otros programados.</p><p><strong>Empezasteis en 2010, solo con CDs. ¿Cómo ha cambiado el proceso de lanzar discos desde entonces?</strong></p><p>Mira, es curioso: cuando empezamos no se pensaba en el vinilo, solo fabricábamos CDs. De repente empezó el problema de las descargas y todo el mundo pensó que nos íbamos al traste, a la mierda. Y luego hemos vuelto al vinilo, y ahora solo fabricamos vinilo, ya no CD. Ha habido un viaje.</p><p>Ahora todo depende de los plazos de fabricación porque las fábricas son las que son, y siempre te dicen que tienes que mandar todo tres o cuatro meses antes de recibirlos. Eso te condiciona el lanzamiento.</p><p><strong>Y ahora parece que vuelven las casetas también.</strong></p><p>Sí, estamos haciendo con algunos grupos que a lo mejor sacan un EP y no quieres fabricar una tirada de vinilos porque son pocas canciones, las juntas en un casete y haces una tirada de casetes.</p><p><strong>Lleváis 16 años en Barcelona con el sello. ¿Crees que la ciudad tiene algo especial? ¿Y cómo ves la escena catalana?</strong></p><p>No, no es algo especial. Hace años había una escena que se estaba moviendo, pero no ha terminado de despegar. Gran parte de los medios de comunicación están en Madrid, y eso condiciona mucho. Además, no hay una masa crítica de grupos que se apoyen entre ellos y generen una escena real.</p><p>El mundo catalán es demasiado pequeño, son cuatro o cinco grupos que están ahí pero no crean escena. Y los festivales tampoco ayudan: no se preocupan por apoyar lo local, quieren headliners. Te meten alguna banda pequeña en el cartel, pero no es una apuesta real.</p><p><strong>Hablabas del panorama entre artistas. ¿Cómo es la relación entre tiendas de discos? Sé que tenéis buena conexión con Ultra Local Records, por ejemplo.</strong></p><p>Sí, con Ultra Local Records tenemos muy buena relación, somos muy amigos. Y precisamente una de las ideas que tenemos para el futuro es crear una asociación de tiendas de discos, como un gremio. Ya estoy en APECAT, que es una asociación de discográficas, pero queremos hacer algo equivalente para tiendas. Hemos hablado con algunas, y la idea es unir fuerzas, sobre todo para hacer frente a las condiciones que te imponen las multinacionales: pedidos mínimos, precios, ese tipo de cosas. Si tuviéramos una asociación, podríamos negociar mejor. La competencia entre tiendas existe, pero es sana. Cada uno tiene su espacio, no hay envidia. Hemos empezado a moverlo, pero todavía no se ha llevado a cabo.</p><p><strong>Volviendo al tema del vinilo, ¿te consideras coleccionista o es más una herramienta de trabajo?</strong></p><p>Sí, soy coleccionista de toda la vida. En el momento en que empecé a comprar vinilos y CDs, ya empecé a coleccionar.</p><p>Siempre que visito una ciudad me informo de las tiendas que hay. Forma parte de mi visita cultural. Cuando fui a Londres, por ejemplo, me pasé por unas tiendas de segunda mano buscando singles que llevaba tiempo queriendo. Siempre tienes una lista de deseos.</p><p>Hay cositas que me gustaría tener, primeras ediciones de discos de New Order sobre todo, porque soy muy fan. Pero si aparecen, bien, y si no, me conformo con una reedición. No soy de los que necesitan ese ejemplar único, no es algo que me quite el sueño.</p><p>Y trabajando en una tienda es mucho más fácil, claro. Si quiero algo, me reservo una copia para mí y otra para la tienda.</p><p><strong>Habéis dicho en otras ocasiones que en el sello ficháis bandas que os gustan, no seguís tendencias. ¿En la tienda funciona con la misma filosofía?</strong></p><p>Con el sello siempre hemos fichado bandas que nos gustan, por eso tenemos de todo: rock, pop, electrónica. Como tenemos un gusto amplio, publicamos de todo. En la tienda es parecido, vas a encontrar desde un clásico como los Rolling Stones hasta las últimas novedades de electrónica o pop. Pero con la tienda pienso un poco más en lo que puede vender. Con el sello arriesgo a lo que yo quiero, con la tienda me ciño más a los gustos amplios de la gente.</p><p><strong>¿Cuáles son los planes de futuro, para la tienda y para el sello?</strong></p><p>Hacemos eventos en la tienda, conciertos acústicos, el Día del Comerç al Carrer, y llevamos muchos años con el BIS Festival, que ha pasado de ser un festival de un día a una programación durante todo el año. Siempre intentamos dar visibilidad a grupos emergentes.</p><p>Con la tienda nos gustaría habilitar el almacén para poder exponer más vinilos. Con el sello, seguir la dinámica y hacer crecer a los grupos que tenemos. Si aparece algo nuevo que nos convenza, adelante.</p><p>Échale un ojo a los artistas de El Genio Equivocado. Mis descubrimientos favoritos fueron dos bandas de Málaga: Vis Viva, cuyo disco La Reminiscencia tuve la suerte de encontrar en la tienda, y Pequeño Mal, que lanzará el suyo en octubre y seguro que no me lo pierdo. Las dos tienen un sonido que recuerda al pop punk de los dos mil, aunque también podría llamarse power pop.</p><p>El catálogo de El Genio Equivocado abarca desde el indie pop y el shoegaze hasta el synth-pop y el post-punk, con otras sorpresas musicales difíciles de clasificar. Dale un vistazo para descubrir música nueva y, si estás en Barcelona, pásate por la tienda.</p><p><p>¡Suscríbete para no perderte los próximos episodios!</p></p> <br/><br/>This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit <a href="https://digginit.substack.com?utm_medium=podcast&#38;utm_campaign=CTA_1">digginit.substack.com</a>]]></description><link>https://digginit.substack.com/p/de-descubrir-tesoros-a-descubrir</link><guid isPermaLink="false">substack:post:202422878</guid><dc:creator><![CDATA[Diggin' it]]></dc:creator><pubDate>Thu, 18 Jun 2026 11:24:51 GMT</pubDate><enclosure url="https://api.substack.com/feed/podcast/202422878/395998c35e3b8154d5a255d27f1a5c79.mp3" length="16475996" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Diggin&apos; it</itunes:author><itunes:explicit>No</itunes:explicit><itunes:duration>1373</itunes:duration><itunes:image href="https://substackcdn.com/feed/podcast/6340792/post/202422878/d7084c08538cf605a1e9a15aafaee4d2.jpg"/></item><item><title><![CDATA[🎙️ DILLA Barcelona, la tienda de discos detrás de Jazztrònica Festival]]></title><description><![CDATA[<p>Cruzamos las fronteras con el Record Storey y nos movemos a Barcelona, donde vivo. Quería empezar con <a target="_blank" href="https://dillabarcelona.com/pages/sobre-nosotros">DILLA</a> por su rollo musical - hip hop, jazz, soul, pero sobre todo porque es mucho más que una tienda.</p><p>Es un sitio donde puedes relajarte y tomar algo entre un crate y otro. Además, organizan DJ sets y talleres musicales, enseñando a la gente sobre la producción y creando comunidad.Pere Manresa, el dueño, es una institución en el mundo musical de Barcelona. DJ con más de 30 años de experiencia y organizador del festival Jazztrónica, ha traído a la capital catalana a artistas como Yasiin Bey (Mos Def), Jeff Mills, Roy Ayers, Brian Jackson, Karriem Riggins o J.Rocc.J Dilla, la inspiración detrás del nombre de la tienda, es uno de los productores más influyentes de la historia. En sus 32 años de vida, que acabaron prematuramente por una enfermedad, J Dilla creó algunos de los beats más característicos para gigantes del rap como A Tribe Called Quest, Common, Slum Village, Erykah Badu y De La Soul. Su influencia se extendió también al mainstream: creó remixes y temas para Janet Jackson, D’Angelo y Busta Rhymes. Como explica su madre en el <a target="_blank" href="https://youtu.be/4n-R7RRqa1A?si=0t3j_UT78VwzSNhk"><em>Rap Verified documental</em></a><em>,</em> empezó a pinchar discos en el parque cuando tenía 2 años y acabó en la cama del hospital, creando hasta los últimos días de su vida su disco final, Donuts.Como me explicó Pere, el nombre vino porque buscaban algo que sonara igual en la mayoría de idiomas. DILLA no solo encaja perfectamente con la filosofía de una tienda de discos; también es una referencia menos obvia que nombres como 2Pac o Biggie, y mucho más fácil de pronunciar para un español que Ghostface Killah o Black Thought.</p><p>Pero mejor que os lo cuente él mismo. Hablamos sobre la historia de DILLA, el festival Jazztrónica, la escena musical barcelonesa de los 90 y las influencias que han marcado su forma de entender la música.</p><p><strong>Quería empezar hablando un poco de tu historia personal con la música.</strong></p><p>Mi historia personal con la música viene de una profesión. De pequeño escuchaba muchos tipos de música y poco a poco empecé a interesarme por el mundo del DJ. Practicaba en casa hasta que un día mi primo, que trabajaba en una discoteca, necesitaba un ayudante. Fui, lo probé y pensé: “esto es lo que quiero hacer”.</p><p>Mientras estudiaba en la universidad compaginaba clases y trabajo, hasta que terminé la carrera y me metí de lleno en el mundo de la música. Empecé a pinchar en muchos sitios y supongo que no lo hacía mal porque no dejaban de llamarme. Terminé viajando por todo el mundo pinchando con vinilos.</p><p>Hace unos 15 o 20 años empecé a cansarme de la vida nocturna. Al principio era como que te pagaran por salir de fiesta, pero acabé harto de vivir de madrugada, trabajar festivos y tener un horario completamente distinto al de los demás. Entonces empecé a buscar una manera de seguir vinculado a la música durante el día, y el vinilo apareció como esa alternativa.</p><p><strong>¿Cómo empezó tu película dentro del mundo del vinilo?</strong></p><p>Conocía muchos vinilos, artistas y sellos de primera mano, así que empecé colaborando con tiendas de amigos vendiendo discos en discotecas.</p><p>En aquella época existían los <em>maleteros</em>. Como muchos DJs tenían fama de no madrugar, cuando llegaban las novedades de la semana cargábamos una maleta llena de discos y nos recorríamos las discotecas justo cuando abrían, entre las doce y las tres de la mañana. Era literalmente llevar la tienda al DJ: si él no iba a la tienda porque estaba durmiendo, la tienda iba a él. Escuchaban los discos allí mismo, en la cabina, y compraban sin tener que moverse del club.</p><p>Después monté mi propia tienda con un amigo, especializada en música de importación, sobre todo música de baile que aquí todavía no llegaba. Cada quince días subíamos a Londres, bajábamos con varias maletas llenas de discos, los vendíamos y volvíamos a empezar.</p><p>Luego llegó el CD y el vinilo cayó en picado. Yo no quise seguir ese camino y decidí centrarme en conciertos, giras, producción y logística, algo que ya conocía bien después de tantos años trabajando en la noche.</p><p><strong>¿Qué te hizo volver al mundo de las tiendas de discos?</strong></p><p>Hace unos cinco años cogimos un local en la calle Borrell, delante del Mercat de Sant Antoni. Yo todavía conservaba cajas de vinilos de la antigua tienda guardadas en un almacén y pensé: “aunque sea para quitármelos de encima, los pongo en el escaparate y listo”.</p><p>Pero la sorpresa fue que el vinilo estaba volviendo. No solo se vendía lo que tenía guardado desde hacía años, sino que la gente empezaba a pedirme más cosas: más funk, más hip hop, discos concretos. Ahí vi que quizás podía volver a funcionar.</p><p>Nosotros seguíamos con conciertos y eventos, pero poco a poco empezamos a comprar más discos. La oficina iba cada vez más hacia atrás y la tienda cada vez ocupaba más espacio, hasta que prácticamente se convirtió en una tienda de discos con la oficina en la trastienda.</p><p>Como el local estaba en una zona muy transitada, veía que la gente se quedaba horas mirando discos y pensé: “¿por qué no servir también cafés o cervezas?”. Entonces conseguimos una licencia de espacio cultural y empezamos a hacer sesiones de DJs y pequeños eventos musicales por las tardes.</p><p>Al final el espacio se nos quedó pequeño y en Navidad decidimos mudarnos aquí.</p><p><strong>¿Y cómo encontrasteis este local?</strong></p><p>Este local era una antigua escuela de música, está insonorizado y tiene tres plantas, así que encajaba perfectamente con la idea que teníamos. Ahora estamos preparando el sótano como un espacio polivalente para unas 200 personas, con un pequeño escenario para conciertos y actuaciones, siempre intentando mantenernos fieles a los estilos de la tienda.</p><p>La idea no es abrirnos a todo y hacer cualquier cosa, sino completar el círculo del proyecto. Yo empecé siendo DJ y mira dónde hemos acabado, así que nunca sabes dónde puede terminar esto.</p><p>Pero prefiero hacer lo que conozco y lo que realmente me gusta. Como no conozco el mundo del rock o de la música clásica, prefiero no fingir que sé de ello.</p><p><strong>¿Cómo empezó tu conexión con este tipo de música?</strong></p><p>Todo empezó en un local donde trabajé y que después acabó siendo mío. En aquella época, en Barcelona no existían clubs especializados como en Londres. Aquí un DJ ponía de todo: funk, house, disco, lentas, incluso música española. No había una cultura de escenas tan definida. La zona del Paral·lel ya tenía cierta conexión con la música negra gracias a salas como <em>Studio 54</em>, una de las pocas franquicias europeas del mítico club neoyorquino, donde empezaban a llegar discos importados de Estados Unidos. Pero aun así, casi todo seguía siendo una mezcla de estilos.</p><p>Yo trabajaba en diferentes discotecas hasta que me llamaron para pinchar en un after hours muy distinto a lo habitual. Todos los afters eran de música electrónica, pero este estaba centrado en música negra, hip hop, soul y R&B. La gente venía después del trabajo, no para seguir destruyéndose, sino para relajarse un poco antes de irse a casa.</p><p><strong>¿Cómo empezó a crecer esta escena en Barcelona?</strong></p><p>Como entonces no había internet y esta música apenas llegaba aquí, se creó una comunidad muy especial alrededor de ese sitio. Venían bailarines, DJs y gente de otros clubs que escuchaban allí la música que realmente les gustaba, aunque no pudieran ponerla en sus locales. Aquello me impactó muchísimo. Me metí de lleno en esa escena y decidí que quería dedicarme exclusivamente a esa línea musical.</p><p>Poco después, un promotor que frecuentaba aquel after me propuso abrir un club centrado en ese sonido. Ese local terminó siendo el Jamboree. Durante los primeros años estaba lleno cada noche, prácticamente sold out todos los días durante dos o tres años. Ayudó a que empezaran a aparecer más bares y clubs dedicados al hip hop, el R&B y la música negra en Barcelona. Ahí fue cuando la escena empezó realmente a crecer.</p><p><strong>¿Cómo influye tu gusto musical en la filosofía de la tienda?</strong></p><p>Al final el trabajo ocupa una gran parte de tu vida, así que siempre he pensado que, si puedes dedicarte a algo que realmente te gusta, trabajas con más ganas, amor y dedicación.</p><p>Como yo empecé pinchando este tipo de música, decidí construir la tienda alrededor de eso, de lo que conozco y entiendo de verdad. Mucha gente me dice que debería abrirme a otros estilos, y seguramente lo haría si tuviera los recursos para contratar a personas especializadas en rock, pop o cualquier otro género.</p><p>Pero prefiero no fingir conocimientos que no tengo. Hay bandas de rock que me gustan, claro, pero no es algo que me apasione ni a lo que quiera dedicarle energía ahora mismo.</p><p><strong>¿Cómo nació Jazztrónica?</strong></p><p>La idea nació un poco siguiendo la misma filosofía de la tienda. En aquel momento no existía en Barcelona ningún festival dedicado realmente a la música negra. Había proyectos como Hypnótica, donde colaboré varios años con gente que después acabaría montando Curtis o Salvadiscos, pero seguía siendo una escena muy centrada en el hip hop nacional. Por ahí pasaron artistas como Afrika Bambaataa, Falsalarma o Violadores del Verso.</p><p>Nosotros queríamos hacer algo más amplio, incluyendo estilos conectados con esa tradición como el jazz, el soul o el disco. Además, tampoco tenía sentido hacer un festival exclusivamente de hip hop, porque aquí no mueve lo mismo que en Estados Unidos.</p><p>La idea era crear algo más grande que una simple fiesta en una discoteca: un festival al aire libre, de día, con mercadillo, comida y un espacio donde la gente pudiera pasar toda la jornada alrededor de la música.</p><p><strong>¿Cuándo sentiste que Jazztrónica se había convertido en algo real?</strong></p><p>Nos ha pasado muchas veces, porque siempre hemos hecho las cosas más por amor que por dinero. Muchas veces apostamos por artistas que no son rentables simplemente porque nos gustan y creemos que aportan algo a la comunidad.</p><p>Nuestra filosofía nunca ha sido traer al artista más fácil o más barato, sino construir cada edición con alma, intentando que la gente note ese cariño y esa intención detrás del festival.</p><p>Pero si tengo que elegir un momento, diría Roy Ayers. Lo trajimos a una edición que hicimos en una nave de Poble Nou y aquello fue espectacular. Ahí me di cuenta de que estábamos haciendo algo importante, porque entre el público estaban prácticamente todos los músicos de Barcelona: gente del jazz, DJs, artistas de diferentes escenas… No era el típico concierto.</p><p>Además, había un público súper diverso: desde músicos veteranos hasta familias, punks o turistas que simplemente habían visto que Roy Ayers tocaba en la ciudad. Todo el mundo estaba allí por la música y por la experiencia que se había creado alrededor.</p><p>Ahí pensé: “vale, estamos haciendo algo especial”. Aunque económicamente haya sido siempre complicado, ese concierto fue uno de esos momentos que te confirman que el proyecto tiene sentido.</p><p><strong>¿Si el dinero no fuera un límite, hasta dónde te gustaría llevar Jazztrónica?</strong></p><p>Muchísimo más lejos. Hay muchos artistas que giran por Europa pero nunca pasan por España, y eso demuestra que aquí todavía falta una conexión más fuerte con este tipo de música.</p><p>Aun así, creo que Barcelona es probablemente la ciudad más preparada para algo así. Tiene una mezcla cultural y una escena musical que no encuentras fácilmente en otros lugares de España, incluso comparada con Madrid.</p><p>Si el presupuesto no fuera un problema, me encantaría traer artistas como Lauryn Hill, D’Angelo o Erykah Badu. Pero la realidad es que ese tipo de artistas se mueven dentro de circuitos enormes gestionados por multinacionales. Cuando trabajas a esa escala, hay millones de por medio y las cosas funcionan de otra manera. Nosotros nunca hemos trabajado así. No con la idea de ganar dinero, sino con el deseo de vivir esa experiencia y disfrutarla.</p><p><strong>¿Y cómo ves los cambios de la escena del vinilo en Barcelona?</strong></p><p>Me encanta cómo ha evolucionado la escena. Cuando yo empecé a comprar discos, casi todas las tiendas vendían prácticamente lo mismo: música muy comercial, lo que funcionaba en ese momento. Al final eran como pequeñas sucursales del FNAC o El Corte Inglés.</p><p>Había muy pocos sitios especializados y casi nadie apostaba por estilos como el hip hop, el funk, el reggae o el soul. Además, sin internet ni acceso fácil a importaciones, dependías completamente de lo que las tiendas decidían traer. De alguna manera, eran ellas las que decidían qué sonaba en los clubs de Barcelona.</p><p>Ahora es justo al revés, y me parece fantástico. Existen tiendas especializadas para cada escena: electrónica, jazz, soul, hip hop, rock… La gente ya no va simplemente a ver “qué hay”, sino a buscar exactamente lo que le interesa.</p><p>Tiendas como Discos Paradiso, Discos Redondos, Revolver o incluso proyectos pequeños como La Crema demuestran que el vinilo vuelve a estar vivo en Barcelona. Y eso también se nota en bares, kioscos o cafeterías que empiezan a incorporar pequeños espacios para vender discos.</p><p>Para mí, lo más importante es que ahora el público tiene la capacidad de elegir.</p><p><strong>¿Te consideras coleccionista o siempre has tenido una relación más práctica con los discos?</strong></p><p>Yo diría que no, aunque tengo miles de discos. La última vez que conté eran unos 18.000, pero nunca los compré pensando en coleccionar, sino en trabajar y en escuchar música.</p><p>Respeto mucho el coleccionismo, pero hay una parte muy obsesiva que no comparto. Hay gente que busca la primera edición japonesa, la segunda reedición, versiones rarísimas… y me parece perfecto, pero para mí el valor está en la música, no en acumular variantes del mismo disco.</p><p>Muchas de las primeras ediciones que tengo ni siquiera las busqué: simplemente las compré en su momento, cuando salieron. A veces abro una caja años después, descubro un disco y pienso: “hostia, no me acordaba de que tenía esto”. Luego miras y resulta que ahora vale dinero o que es una primera edición.</p><p>Pero nunca he sido de perseguir discos solo por el fetiche de tener una versión concreta. Si el disco suena bien, para mí ya cumple su función.</p><p><strong>Henry Rollins habla de discos “proteína” y discos “carbohidrato”: música que escuchas para expandirte y música que escuchas para relajarte. ¿Cuáles serían los tuyos?</strong></p><p>Aquí sí que soy bastante ecléctico. Muchas veces en estas entrevistas todo el mundo dice que creció escuchando jazz o Motown en casa y que por eso terminó haciendo cierta música. Puede ser verdad, pero a veces también suena un poco a respuesta demasiado buscada. En mi caso, simplemente crecí escuchando de todo.</p><p>Entonces, pensando en lo de Henry Rollins, cuando necesito algo más “proteína” no escucho jazz ni hip hop: me pongo Rage Against the Machine, Prodigy, Fatboy Slim o Front 242. Y para relajarme también puedo escuchar de todo: jazz, hip hop tranquilo, pero también Phil Collins, Swing Out Sister, Level 42 o Dire Straits.</p><p>Hay gente que se sorprende de que alguien tan asociado al hip hop escuche esas cosas, pero para mí la música cumple funciones distintas según el momento. A veces quieres relajarte, otras desconectar, activarte o incluso ponerte triste. La música es una herramienta para llegar a otro estado, por eso nunca he sido demasiado radical con los estilos.</p><p><strong>Siguiendo con la idea de los discos “proteína”, ¿hay algún álbum que creas que todo el mundo debería escuchar al menos una vez?</strong></p><p>Hay muchísimos. Al final depende mucho de la persona y del momento en que escuches un disco. Yo puedo recomendar algo que para mí es increíble y otra persona puede escucharlo y pensar: “vaya mierda”. Y al revés también me pasa a mí. A veces simplemente no estás preparado para conectar con cierta música.</p><p>Pero si hablamos de hip hop, diría que cualquiera de A Tribe Called Quest. Especialmente <em>Midnight Marauders</em>. Es un disco que para mí lo tiene todo: canciones bailables, temas que funcionaban en clubs y al mismo tiempo muchísimo contenido musical. Me lo sé prácticamente de memoria.</p><p>Y luego hay muchísimas cosas más: Lauryn Hill, Angie Stone, Rahsaan Patterson, Omar… todo ese universo del neo soul también me ha marcado mucho.</p><p><strong>¿Cómo ves el futuro de la tienda?</strong></p><p>Para mí este proyecto es una evolución natural de todo lo que he hecho hasta ahora. Y aunque suene un poco viejo decirlo, casi lo veo como mi retiro: dejar de viajar constantemente con giras y producciones para asentarme en Barcelona.</p><p>La idea no es dejar de trabajar con artistas, sino conseguir que los artistas vengan aquí en lugar de ser yo quien tenga que irse constantemente fuera. Por eso estamos preparando la planta de abajo como una sala para unas 200 personas, donde podamos hacer conciertos, sesiones y eventos más íntimos.</p><p>Hace poco organizamos un concierto de Brian Jackson, el teclista de Gil Scott-Heron, e hicimos dos pases completamente llenos. Ese era precisamente el tipo de evento que imaginábamos para este espacio.</p><p>Después de pasar tantos años viajando, incluso el año pasado me pasé nueve meses de gira con una banda internacional enorme de rock. He llegado a un punto en el que prefiero estar en mi casa, con mi familia y centrado en este proyecto.</p><p>La idea es que todo conviva aquí: la tienda, los conciertos y también la parte formativa. Arriba tenemos aulas donde hacemos talleres de DJ, producción y sampling. Ahora quiero dedicarle el cien por ciento de mi energía a esto.</p><p><strong>Bueno, espectacular, muchas gracias.</strong></p><p>DILLA sigue creciendo y ampliando el concepto de lo que puede ser una tienda de discos. Si estás en Barcelona, <a target="_blank" href="https://www.instagram.com/dillabarcelona/">síguelos</a> y mantente al tanto de los próximos talleres, fiestas y sesiones de DJ en el nuevo espacio que están renovando.</p><p>Pere me enseñó rápidamente la planta de abajo y tiene pinta de convertirse en un lugar muy especial para cualquiera que disfrute del hip hop, el soul, el jazz y todo lo que hay entre medias. Según me explicó, la idea es abrirlo con un concepto tipo <em>speakeasy</em>: una tienda de discos en la entrada y un club clandestino escondido en la parte de atrás.</p><p>Tengo muchas ganas de volver y, si vivís en Barcelona o estáis de paso por la ciudad, es muy probable que me encontréis por DILLA más pronto que tarde.</p><p>Mientras tanto, no os olvidéis de suscribiros para no perderos la próxima entrevista de Record Storey.</p><p><p>Habrá más entrevistas en Barcelona, per también en otros países, así que aún queda mucho por descubrir!</p></p> <br/><br/>This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit <a href="https://digginit.substack.com?utm_medium=podcast&#38;utm_campaign=CTA_1">digginit.substack.com</a>]]></description><link>https://digginit.substack.com/p/record-storey-pere-manresa-dilla</link><guid isPermaLink="false">substack:post:200446425</guid><dc:creator><![CDATA[Diggin' it]]></dc:creator><pubDate>Wed, 03 Jun 2026 15:04:49 GMT</pubDate><enclosure url="https://api.substack.com/feed/podcast/200446425/bb13c93c2c0ae7fcd36667a322ea040b.mp3" length="27493818" type="audio/mpeg"/><itunes:author>Diggin&apos; it</itunes:author><itunes:explicit>No</itunes:explicit><itunes:duration>2291</itunes:duration><itunes:image href="https://substackcdn.com/feed/podcast/6340792/post/200446425/60ae24bec299360a20e29a7252ec86b8.jpg"/></item></channel></rss>